| 1 cuota de $24.900,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $24.900,00 |
| 2 cuotas de $14.876,50 | Total $29.753,01 | |
| 3 cuotas de $10.329,35 | Total $30.988,05 | |
| 6 cuotas de $5.889,26 | Total $35.335,59 | |
| 9 cuotas de $4.379,63 | Total $39.416,70 | |
| 12 cuotas de $3.685,20 | Total $44.222,40 |
| 1 cuota de $24.900,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $24.900,00 |
| 2 cuotas de $14.936,26 | Total $29.872,53 | |
| 3 cuotas de $10.213,15 | Total $30.639,45 | |
| 6 cuotas de $5.648,56 | Total $33.891,39 | |
| 9 cuotas de $4.035,46 | Total $36.319,14 | |
| 12 cuotas de $3.167,28 | Total $38.007,36 | |
| 24 cuotas de $2.556,50 | Total $61.356,09 |
| 3 cuotas de $10.609,89 | Total $31.829,67 | |
| 6 cuotas de $5.843,20 | Total $35.059,20 |
| 3 cuotas de $10.720,28 | Total $32.160,84 | |
| 6 cuotas de $5.885,11 | Total $35.310,69 | |
| 9 cuotas de $4.403,70 | Total $39.633,33 | |
| 12 cuotas de $3.606,55 | Total $43.278,69 |
| 18 cuotas de $2.580,19 | Total $46.443,48 |
| 1 cuota de $24.900,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $24.900,00 |
| 3 cuotas de $9.162,37 | Total $27.487,11 | |
| 6 cuotas de $5.037,68 | Total $30.226,11 |
| 3 cuotas de $9.675,31 | Total $29.025,93 | |
| 6 cuotas de $5.410,35 | Total $32.462,13 |
| 9 cuotas de $4.127,59 | Total $37.148,31 | |
| 12 cuotas de $3.489,52 | Total $41.874,33 |
| 9 cuotas de $4.470,65 | Total $40.235,91 | |
| 12 cuotas de $3.841,24 | Total $46.094,88 |
Sinopsis: Siguiendo un impulso, una mujer se anota en un curso de Lengua de Señas. Llega al aula y se sienta sola frente al profesor. Una persona oyente frente a una persona sorda. ¿Qué va a pasar ahora? ¿Y ahora? Todo es silencio. Todo es comienzo. Parece una buena premisa para narrar, y en efecto lo es. Pero pasa de buena a perfecta si quien va a registrar el proceso de aprendizaje es Tania Dick. Tania escribe hace muchos años; sin embargo, este es su primer libro publicado. Todos sus textos tienen que ver, de las maneras más sutiles, con el cuerpo y con el espacio: con el movimiento. En este caso el movimiento es el idioma; el cuerpo va a tener que aprender sus recorridos para poder comunicar, la mente va a tener que aprender los recorridos de otro cuerpo para poder entender. “Las manos en el escritorio y mis ojos desbordados de recorridos”, dice Tania. Y después: “No decir la palabra que pienso, moverla para que gire y gire”.
Tania tiene un sentido extra: puede percibir modificaciones ínfimas. Del aire, del sonido, del cuerpo, del ánimo. Y lo que es más asombroso: puede decirlas. Encuentra las palabras para decir lo que es casi una abstracción, y encuentra la sintaxis. A veces parece que tanteara: voy a poner esta palabra acá, o mejor no, o mejor sí: “Estoy en la zona del error, como una traductora buscando lenguaje”.
¿Quién si no ella, entonces, podría relatar la morfología, la sensorialidad y la emoción de un curso de Lengua de Señas?
